viernes, 12 de febrero de 2016

Soledad

Cada paso sobre aquella escalera macilenta repiqueteaba como la gota incesante que se desprende del grifo mal cerrado, mientras ascendía, posaba su vista sobre las puertas que ocultaban el interior de las viviendas, allí dentro, tras aquellas puertas había unas vidas y unos hogares, él sin embargo solo estaba de paso, no tenía un lugar al que volver, no tenía nadie esperando su llegada, o al menos eso quería creer, o al menos eso deseaba creer, absorto en el sonido de sus propios pasos llegó al último rellano, oscuro y húmedo, desdobló los periódicos ocultos bajo los harapos que hacían las veces de ropa y allí, sobre el suelo, en la soledad del silencio de otra noche más, se tumbó dispuesto a dormir, dormir, aquel verbo hacía mucho tiempo que había perdido su significado original y así, con el sombrero raído por el tiempo y el tedio dispuesto a modo de almohada y arrellanado contra la pared fría, descansó, para siempre.

lunes, 18 de enero de 2016

Adiós





Sobre la pasarela situada al final del andén ella agitaba su brazo diciendo adiós, él se volvió y la miró, correspondió desde la distancia con el mismo gesto, pero tan distinto significado, para él, era la esperanza de un hasta pronto, para ella era el deseo de un hasta nunca.

domingo, 2 de octubre de 2011

Esperanza


El ritmo de las hojas del calendario no se detiene, el ahora lento transcurrir de los días se contradice con la perspectiva global del paso del tiempo y sin embargo, a pesar de que hace ya dos años que aquellas palabras sonaron por última vez, son muchas las veces en que aún resuenan en mi mente. No existe el tacto de sus manos, ni el olor de su piel, ni la dulce mirada de sus ojos, nada de todo aquello existe, pertenece a una realidad virtual en la que me hallo inmerso como sumergido en un bucle infinito del cual no soy capaz de salir.

No sé el daño que pude hacerte, pero sí sé el daño que me estoy haciendo, y aunque no sé ni cuándo ni cómo, pero lo conseguiré.

jueves, 23 de octubre de 2008

¿Igualdad? Sí, por favor.


En estos tiempos que corren donde la palabra crisis apenas deja espacio a otros pensamientos más positivos y donde todos nos vemos sumergidos en la inevitable angustia sobre el qué pasará y cuándo, me asalta un terrible pensamiento, cada vez somos más pobres y además parece que tenemos que reír la gracia y poner buena cara al personal.

Me explico, resulta que muchos de nosotros tenemos que hacer frente a enormes hipotecas, cargas familiares, gastos interminables, todo ello con mil euros, mil cien, novecientos, en fin, entrar en el baile de cifras puede ser simplemente angustioso, pero ahí aparece el personajillo de turno, que con la potestad que le caracteriza su posición social que no intelectual nos recuerda que tenemos que ser austeros, prudentes y no cometer excesos porque llegan vacas flacas, mientras por otro lado, los ricos, los poderosos, El Gran Capital como diría un viejo sabio sigue enriqueciéndose a nuestra costa, a costa de los salarios de los trabajadores de a pie, de los currantes de pro, mientras los bancos lloran como plañideras a las puertas de las oficinas de cualquier estamento oficial para solicitar ayudas, mayor cantidad de dinero para insuflar a sus arcas y hacer frente a los préstamos, poder conceder nuevas cadenas perpetuas de deudas a aquellos que así lo demanden, y yo mientras, sentado absorto ante lo que sucede pienso, ¿dónde han ido sus beneficios millonarios de años anteriores? ¿porque cuando un año han ganado un poquito menos de lo que esperaban ganar lo llaman perdidas? y por último, ¿por qué hay que consentir todo este monopolio montado entre los poderosos para serlo aún más mientras los pobres nos hundimos más en el lodazal que hace tiempo inventaron y tildaron de capitalismo democrático?


Revolución, pediría aquél, mesura diría el otro, paciencia diría un tercero, mientras yo sólo pienso, a mí que no me pidan nada porque los mandaré a tomar por culo.

Suerte a todos

lunes, 15 de septiembre de 2008

La última tormenta del verano


Llevábamos unos días calurosos, casi pegajosos para esta época del año, donde salir a la calle se convertía en una pequeña penitencia de actividad. Hoy me he levantado pensando que quizá este nuevo día amanecería mas fresquito pero la realidad ha evaporado de golpe mis expectativas, apenas unas tenues nubes en el horizonte, sin embargo el devenir del día termina por sorprenderme, las tímidas nubes mañaneras, se convierten en feroces nubarrones negros cargados de lluvia, la fresca brisa del amanecer se torna volcán efervescente del viento y una atronadora samba de luces y truenos nos visita nuevamente para poner la traca final a este verano de sudores y toros.

Amanece que no es poco al día después, las temperaturas han perdido fuerza y el mercurio del termómetro como perezoso en su madrugar se resiste en su ascensión, el vientro frío azota la cara de los paseantes y las primeras chaquetas se ven allí donde apenas unas horas sólo había brazos desnudos, los cuerpos inclinados avanzando quedamente sobre la acera y esas caras protegidas ante el potente dios eolo se baten en duelo a muerte en su camino hacia al quehacer diario.

Llega la noche sobre mi pequeño manhattan y allí donde hace unos días se oía el gorgojeo suave de las voces nocturnas, el rechinar de las sillas metálicas tumbadas sobre sí para dar descanso a quien la ocupa deja paso al eco silencioso de unos pasos precipitados sobre la acera, apenas unos lejanos aullidos de algún perro que se resiste a aceptar que sus horas de paseo serán limitadas, y yo sobre estas líneas mirando al cielo oscuro que me cobija pienso que ya era hora, que por fin el otoño amarillento de las hojas caídas en el suelo ya está aquí.

Bienvenido.

lunes, 11 de agosto de 2008

Siempre hay excusas.

Cada fin de semana lo mismo, los fríos datos, las cifras que esconden numerosas familias sufriendo o que ni siquera ya son familia, pero sin embargo cuando uno escucha declaraciones, todos, absolutamente todos tienen una excusa, que algunos esconden en razón. Un día es el sol, otro día es la lluvia, otro es que tengo prisa y otro día es la carretera, y sin embargo, todos y cada uno de los fines de semana, las cifras, frías y puntuales aparecen en portada.



Parece que a la gente no le importa y digo gente porque al fin y al cabo son los responsables primeros o últimos según se mire, las normas de circulación importan a la mayoría un pimiento, entonces supongo que dará también igual que haya violadores, asesinos o pederastas, parece que para algunos temas debería haber manga ancha, pues no, señores, no hay manga ancha.



Solamente una cuestión, que se la hago a usted, a usted que adelanta indolentemente, a usted que sobrepasa los límites de circulación con total impunidad, a usted que se salta los pasos de peaotnes con displicencia, a usted que comete todas o algunas de las infracciones recogidas en el código de circulación, ¿Ha pensado alguna vez que alguien como usted puede llegar a matar a alguien como usted?



Conduzcan con prudencia, que no es lo mismo que conducir despacio.



Mañana más y mejor.

sábado, 9 de agosto de 2008

15 minutos

Bienvenido al maravilloso mundo de los blogs¡ Esperaba un recibimiento al menos tan caluroso pero más bien ha sido frío y disperso, supogo que el japonesito que gobierna los mandos de mi ordenador a estas horas debe estar durmiendo, por eso no me ha ayudado demasiado y quizá por eso he tardado quince minutos en crear mi blog.

Aquí estoy porque he llegado, eso dijo alguien un vez, más no recuerdo quién, así que rememorando al no nombrado diré lo mismo. Mi primer comentario, palabras que de momento tengo dudas de si generarán el interés de otros vecinos de este enorme bloque, al menos desgranaré mi mente e intentaré plasmar en palabras lo que en mi mente se encuentra en imágenes, tarea nada fácil por otro lado.

Por ahora es suficiente mañana más y mejor